París

01.03.2017

Y me cuentan
que ciudades como París
envidian la sonrisa que tienes
por tu pulso ganado
como lo más bonito del mundo.
Que Venecia afirma
que pasear por tu cuerpo
le da mil vueltas a las góndolas.
Nueva York despide a su estatua
para dejar sitio a mi libertad en persona
y la Torre de Pisa me susurra
que el mejor motivo para inclinarse
es, sin duda, acabar pegada a tu boca.