Noche y media.

01.05.2017

Todo el mundo sabe que los cumpleaños siempre son felices, que ojalá cada año cumplas más y nunca con menos, y que se hagan realidad todos los deseos de cada una de las velas. 

A finales de Abril decidimos celebrar algo más que mi cumple: nuestro amor. Sabía y sentía que no había nada más bonito que tenerla a mi lado. Después de una noche abrazada a ella, decidió venirse a vivir a mi pecho de forma atemporal y sin contrato, así que podría marcharse cuando quisiese, y veréis como acaba la cosa.


Me hubiese pasado la noche en vela,
para haberte visto amanecer,
con los rizos delante de la cara,
que me estropean las vistas.
Te hubiese sacado a bailar
lento y bajo las sábanas
la banda sonora de tu risa
acompañando al latido de mi corazón.
Nos hubiese deseado suerte
pero a mí me sobra de eso
cuando me besas sin pensarlo
y me haces temblar de la mano.
Le hubiese gritado al mundo
que te quiero, sin medida ni tiempo,
con todo y sin ropa,
hoy y quizás mañana más que nunca.
Que como un día dijo Andrés
te veo sobre la cama
y me atrevo a cambiarle el final
porque yo me quedo a vivir contigo
y sobre todo, en ti.
Un suspiro al oído,
un te quiero entre besos
y dos locas de amor
celebrando la vida que hay bajo sus ombligos.
Paseando de la mano
y bajo la lluvia,
le pedí a quien me cuida
que te ponga cerca,
que no me haga estar mucho tiempo lejos de casa,
de ese pecho al que pienso quitarle cicatrices
y sumarle vida.
Y para vida,
verla despertar a mi lado,
abrazada a mí
y con una sonrisa bonita,
de esas

de las que hablan enamorados
que, como yo,
te darían noche y media
y más de una vida.


Esta es sin duda una de las entradas más importantes de este blog, al menos para mí.