Mi montaña rusa.

22.05.2017

Recuerdo ese 20 de Mayo, esas risas nerviosas y la luz tenue de las velas. Recuerdo tus lágrimas de felicidad, tus ganas de besarme y tus rizos revueltos. Recuerdo los nervios de que todo saliese bien y tu risa al descubrir que te conocía más de lo que te creías. Recuerdo ese día, como de los mejores de mi vida (contigo).



Nunca sentí tanta adrenalina

ni tuve la respiración tan agitada,
el corazón no se me aceleraba tanto
ni lloraba de alegría.
Hacía tiempo que no me sentía
en una montaña rusa,
aunque la mía solo suba
sin contar las veces que te observé desde abajo,
desde la perspectiva que tenía apoyada en la almohada
donde he soñado besarte
y hoy doy gracias por haberlo hecho.