Algo un tanto diferente.

14.05.2017

Y por fin, después de tanto tiempo esperando el momento, llegó un 14 de Mayo. Tenía todo listo desde el día anterior, o bueno, casi. Las ganas sí que las llevaba bien atadas.

Ropa vieja, sonrisa nueva y color.

Ese día conocí a una chica increíble, y ya no hablo de C, que cada día me gustaba más. Conocí a alguien parecido y diferente a mí. Era alta, tan blanca como yo, rizos negros como el carbón. 

Tenía ganas de conocerla, poder abrazarla y darle las gracias por ser capaz de aguantarme en la distancia e incluso en persona. Ese día nos unió y no ha conseguido separarnos. 

Llevaba puesto ese no sé qué que tanto me alegra y no tiene intención de quitárselo de encima. Olía a la vida que regalaba cada vez que se reía. Consiguió hacerme sentir unida a ella en cosa de unas horas y un par de guerras de bolsas de colores. 

Hizo que nos llevásemos el mejor recuerdo del mundo, y no hablo de la foto, hablo de las conversaciones, de comer juntas tiradas en la hierba y de no poder dejar de meternos con la misma persona.

Sin duda, ese día conocí a una de las pocas chicas de mi vida que no querría perder jamás.


Y sé que alguno que está leyendo esto pensará que me olvido de ella/él.

El amor es ese grupo de amigos que te sacan de casa todos los días, esos que no te dejan estar mal ni demasiado bien, que te hacen rabiar y te quieren a morir.

Mismo día. 5 personas. Muchos colores.

Han convertido esa tarde en una de las más bonitas que he vivido a su lado. Que aunque nos hayamos picado, aunque hayamos discutido, nos quisimos un poco más.

Decidimos plasmar en un par de fotos lo felices que eramos juntos. Y aún no hemos dejado de serlo. 

Os quiero, familia.